El abuelo, sus palabras y consecuencias
Leyendo el blog del abuelo no puedo hacer otra cosa que aplaudir en silencio, tantos años junto a ese barbudo y ha tenido que ser en los últimos 4 o 5, y gracias al Enchufado del Carcelero, cuando se ha abierto como solo él sabe hacerlo dejando que el mundo lo conozca, manda huevos... nunca es tarde si la dicha es buena dicen.
Que mis aplausos suenen a teclas, o por lo menos lo intenten con todas sus fuerzas...
Se que mi perspectiva no puede ser del todo objetiva al hablar de él, al fin de al cabo no soy más que un pedazo suyo, pero aún así intento buscar esa objetividad en cada palabra, sin encontrarla en muchas ocasiones.
Cuando leo sus palabras no puedo evitar cruzarlas dentro de mi cabeza con la persona que yo conozco, con su inconformismo social, con su rebeldía, con su espíritu anclado en una juventud de la que no quiere salir... cuesta hacerse a la idea de que alguien tan libre haya podido forjar una base tan sólida como la que ha moldeado para levantar su familia (todos lo quieren como padre, de hecho es el abuelo de todos, pero pocos pueden hacerse una idea de cómo puede ser) Es entonces cuando alzo la vista y encuentro la verdadera artífice, la explicación, el alma que ha dado la serenidad, la cordura de su locura, la voz en silencio, la guía oculta... no es difícil encontrarla, de pequeña estatura y pelo corto siempre está a su lado, como la madre que protege a su retoño.
Él es el abuelo, ella el abrigo de su alma, yo y mi hermana dos eternos agradecidos al destino o quien fuera que nos puso bajo sus brazos
No tengo mucho tiempo para decir todo lo que me gustaría, aunque tampoco creo que encontrara las palabras precisas para decirlo.
Qué grande eres abuelo, y que viva la madre que me parió
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